
Cuchillo torneador: La hoja arqueada es adecuada para pelar, limpiar o dar forma a frutas y verduras de superficie redondeada.
Cuchillo para vegetales: Es el idóneo para realizar pequeños trabajos en la cocina como pelar, trocear, redondear vegetales o todo tipo de trabajos artísticos y delicados.
Cuchillo puntilla: El más versátil de los cuchillos: para picar chalotes, cebollas y hierbas así como limpiar y cortar verduras.
Cuchillo para tomates: El filo dentado corta incluso el tomate más maduro en finas rodajas. Su extremo con púas es útil para servir.
Cuchillo de decoración: Para patatas fritas onduladas, guarniciones decorativas y crudités, incluso rizos de mantequilla.
Cuchillo chuletero: La hoja extra-afilada es obligada para cortar una buena pieza de carne.
Cuchillo para deshuesar: La hoja cónica puntiaguda permite introducirse fácilmente por ranuras estrechas alrededor de articulaciones como las del jamón o del pollo, y quitarle los huesos a todo tipo de carnes.
Cuchillo para filetear: Quitar las espinas al pescado o preparar un carpaccio es más fácil con esta hoja extra delgada y flexible.
Cuchillo para pan: Pan recién hecho, crujiente, incluso el tortas de cumpleaño, el filo serrado lo hace fácil.
Cuchillo de trinchar: Perfecto para grandes piezas de carne, fruta o verdura.
Cuchillo de salmón: La última novedad, diseñado únicamente para cortar en finas lonjas este delicado ahumado.
Cuchillo de jamon: Su longitud y flexibilidad permiten cortar el jamón en finas lonchas, que potencian su sabor.
Espátula: Su hoja delgada y flexible permite alzar las piezas sin dañarlas.
Tenedor para trinchar: Para asegurar la carne cuando la cortamos, girarla, alzarla o servirla. Es capaz de sujetar cargas pesadas.
Chaira: Afilar a menudo un cuchillo prolonga su vida de corte.
Chaira de diamante: Los cuchillos desafilados se pueden afilar fácilmente con un acero revestido con polvo de diamante.