Así se elaboran los buenos chuchillos

La lámina de acero ingresa al taller y se verifica su especificación para realizar el corte según el modelo del cuchillo y la hoja es rectificada. Luego de este proceso la lámina será templada, uno de los pasos más complejos, manejando las temperaturas para lograr que el acero sea cerca de siete veces más resistente del lo que era cuando inició su proceso de transformación.
Cuando el proceso térmico ha finalizado, la hoja pasa a ser pulida con diferentes abrasivos que le dan textura mate o brillante según el uso destinado para el cuchillo.
En cuanto al mango, es troquelado o torneado según las especificaciones técnicas del diseño y es ensamblado a la hoja a través de remaches. Los excesos de acero que sobresalen son lijados para obtener un perfecto acabado.
Por último, la pieza pasa al afilado cuyo ángulo debe ser entre 30 y 40 grados para asegurar la duración del filo (0.2 mm a 0.6 mm). En este procedimiento se elimina la rebaba con un disco pulidor de paño y luego se marca con láser en uno de sus lados.
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